septiembre 27, 2026
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San Pedro Sula. La intención de Salvador Nasralla de buscar la presidencia del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL) abrió un nuevo capítulo de diferencias dentro de esa organización política. El actual presidente del organismo y alcalde sampedrano, Roberto Contreras, cuestionó el anuncio y sostuvo que detrás de esa aspiración existe un interés por aumentar la influencia sobre la bancada liberal en el Congreso Nacional.

Contreras reconoció que Nasralla tiene derecho a participar en las elecciones internas previstas para marzo de 2029. Sin embargo, consideró que su proyecto busca fortalecer su posición política mediante el control de la estructura partidaria y de los diputados. Estas afirmaciones corresponden a la valoración del alcalde y no a hechos comprobados.

El dirigente también marcó distancia de una eventual candidatura de Nasralla. Aunque aseguró que, como presidente del CCEPL, debe respetar a todos los aspirantes, manifestó que personalmente no respaldaría un movimiento encabezado por el excandidato presidencial.

En medio de la controversia, Contreras defendió su legitimidad al frente del partido y recordó que obtuvo alrededor de 350 mil votos en la contienda interna que lo llevó a la presidencia del Consejo Central. Asimismo, rechazó los señalamientos que Nasralla ha formulado en su contra y sostuvo que durante la campaña electoral anterior le brindó apoyo en San Pedro Sula.

El alcalde también expresó su simpatía por una eventual candidatura presidencial del comunicador Eduardo Maldonado, a quien considera una alternativa dentro del liberalismo. No obstante, Maldonado todavía no ha confirmado oficialmente una aspiración presidencial.

Pese al intercambio de críticas, Contreras afirmó que su intención es contribuir a la unidad del Partido Liberal. El dirigente advirtió que las confrontaciones entre sus propios miembros pueden debilitar a la institución y dificultar sus posibilidades de recuperar la Presidencia de la República.

La discusión deja planteado un nuevo desafío para el liberalismo: cómo administrar las aspiraciones de sus principales figuras sin profundizar las divisiones internas, mientras comienza a perfilarse la competencia por el liderazgo partidario de cara a 2029.

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