
Tegucigalpa.– Miles de hondureños comenzaron la semana enfrentando una realidad cada vez más pesada: combustibles más caros, rutas paralizadas, carreteras bloqueadas y largas caminatas para poder llegar a sus trabajos y centros educativos. El nuevo incremento a los carburantes volvió a trasladar el malestar económico a los hogares hondureños.
En San Pedro Sula se reportó quema de llantas en la 33 calle, mientras que en sectores de Villanueva, La Lima y Choloma varias unidades suspendieron operaciones. En el Distrito Central, conductores de microbuses bloquearon temporalmente la carretera hacia Olancho, a la altura de la colonia Cerro Grande.
También se registraron acciones en Yoro y Santa Bárbara, mientras agentes policiales intervinieron para habilitar algunas vías.
La falta de transporte obligó a numerosos ciudadanos a caminar largas distancias para llegar a sus trabajos y centros educativos, convirtiendo nuevamente a la población en la principal afectada por una crisis que golpea tanto a usuarios como a transportistas.
Aunque la dirigencia nacional del transporte aseguró que no existe una convocatoria oficial a paro nacional, algunas rutas y organizaciones han decidido protestar por cuenta propia ante el impacto del combustible, los repuestos y los costos de operación.
El malestar coincide con los nuevos precios: en Tegucigalpa, la gasolina súper alcanzó los L153.17 por galón y el diésel los L153.53, aumentando la presión sobre transportistas, comerciantes y familias que ya enfrentan un elevado costo de vida.
Las autoridades mantienen presencia en varios sectores ante la posibilidad de nuevas protestas durante la jornada.






