
Foto: cortesía HRN
Tegucigalpa. La terminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para los hondureños abrió una nueva etapa de incertidumbre para miles de compatriotas que durante años han vivido y trabajado legalmente en Estados Unidos bajo este programa.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos anunció en julio de 2025 la terminación del TPS para Honduras, decisión que entró en vigor el 8 de septiembre de 2025. Posteriormente, el proceso fue objeto de una prolongada batalla judicial. Tras distintas decisiones de tribunales y una intervención de la Corte Suprema, el TPS para los hondureños dejó de estar vigente.
La situación coloca a los beneficiarios ante una realidad que puede resumirse en una frase que genera temor entre las familias: “salgan ahora o podrían enfrentar procesos de deportación”.
Sin embargo, la pérdida del TPS no significa que todos los hondureños protegidos por este programa serán deportados automáticamente ni que hoy comiencen deportaciones masivas exclusivamente por esta causa. Cada persona puede tener una situación migratoria diferente y algunas podrían contar con otras vías legales para permanecer en Estados Unidos.
¿Qué significa el fin del TPS?
El TPS fue creado para proteger temporalmente a ciudadanos de determinados países cuando las condiciones de retorno representan riesgos extraordinarios. Durante el período de protección, los beneficiarios pueden permanecer en Estados Unidos y obtener autorización para trabajar.
Con la terminación del programa para Honduras, quienes no tengan otra protección o estatus migratorio válido pueden quedar expuestos a detención y procedimientos de expulsión. Organizaciones especializadas en inmigración advierten que la situación requiere revisar individualmente cada caso y buscar asesoría legal.
La pregunta que preocupa a Honduras
Más allá de la situación legal en Estados Unidos, existe otra interrogante: ¿está Honduras preparada para recibir a miles de compatriotas que eventualmente sean retornados?
El Gobierno hondureño cuenta con Centros de Atención al Migrante Retornado (CAMR) y con el Sistema de Información de Atención al Migrante Retornado (SIAMIR), que permite registrar y canalizar a las personas retornadas hacia diferentes servicios.
En marzo de 2026, la Secretaría de Desarrollo Social informó que trabaja en el fortalecimiento del sistema nacional de reintegración, incluyendo capacitación, intermediación laboral, apoyo al emprendimiento y atención psicosocial para personas retornadas.
También se han anunciado alianzas para ampliar las oportunidades económicas y laborales de quienes regresan al país.
¿Con qué condiciones regresarían?
La preocupación no es solamente cuántos hondureños podrían regresar, sino en qué condiciones lo harían.
Muchos de los beneficiarios del TPS llevan años e incluso décadas viviendo en Estados Unidos. Allí tienen viviendas, empleos, negocios, hijos nacidos o criados en ese país y comunidades establecidas.
Un retorno involuntario podría significar para muchas familias la pérdida de empleos, propiedades, negocios y redes familiares construidas durante años.
Por ello, el desafío para Honduras no se limita a recibir a los retornados en los aeropuertos. El verdadero reto será garantizar su reinserción laboral, acceso a vivienda, salud, educación, apoyo psicológico y oportunidades para generar ingresos.
¿Qué apoyo recibirán?
El Gobierno hondureño ha establecido mecanismos de atención para migrantes retornados. Entre ellos se encuentran los CAMR, donde se realiza el registro, atención inicial y vinculación con distintos programas sociales.
En 2025, el programa “Hermana, Hermano, Vuelve a Casa” contemplaba apoyo económico, alimentación y transporte para los retornados, además de mecanismos de vinculación con programas de emprendimiento.
Actualmente, las autoridades también aseguran estar fortaleciendo programas de capacitación, empleo y emprendimiento para facilitar la reintegración económica de los migrantes retornados.
Pero queda una pregunta pendiente: ¿son suficientes estos programas ante la posibilidad de que miles de hondureños que perdieron la protección del TPS tengan que regresar al país?
La respuesta dependerá no solamente de la capacidad de recepción del Gobierno, sino también de la coordinación con Estados Unidos, las organizaciones de migrantes, la empresa privada, organismos internacionales y los propios gobiernos locales.
Para miles de familias hondureñas, el fin del TPS no representa simplemente el cierre de un programa migratorio. Representa la posibilidad de tener que comenzar nuevamente una vida en un país que, para muchos de ellos, dejó de ser su hogar hace décadas.





