
Hondureños amparados al TPS enfrentan incertidumbre tras el fin de la protección temporal.
Fin del TPS para hondureños. La cancelación del Estatus de Protección Temporal coloca a decenas de miles de hondureños que han vivido durante más de dos décadas en Estados Unidos ante un escenario de incertidumbre migratoria, mientras el Gobierno de Honduras concentra sus esfuerzos en brindar orientación legal, buscar una salida gradual y preparar mecanismos de reintegración para quienes eventualmente regresen al país.
Fin del TPS para hondureños: qué cambia ahora
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) puso fin a la protección temporal para Honduras, una medida que alcanza a unos 55 mil hondureños, según las cifras citadas actualmente por las autoridades diplomáticas hondureñas. Otros cálculos elevan el universo potencialmente afectado al considerar familiares y personas vinculadas al programa.

El TPS fue otorgado a Honduras en 1999, después de la devastación provocada por el huracán Mitch, y durante más de dos décadas permitió a miles de hondureños permanecer y trabajar legalmente en territorio estadounidense. Muchos de los beneficiarios construyeron familias, adquirieron viviendas, establecieron negocios y tuvieron hijos que son ciudadanos estadounidenses.
18 consulados para orientar a los hondureños
Ante la nueva situación migratoria, los hondureños pueden acudir a la red consular para solicitar orientación, actualizar documentos y conocer las alternativas disponibles según su situación particular. La red reportada actualmente comprende 18 oficinas o representaciones consulares en Estados Unidos.
Estas se encuentran en Washington D.C.; Nueva York; Boston; Chicago; Charlotte; Atlanta; Miami; Tampa; New Orleans; Houston; Dallas; McAllen; Los Ángeles; San Francisco; Phoenix; Denver; Seattle y Pittsburgh. La documentación oficial de Cancillería confirma buena parte de esta red, incluyendo Washington, Seattle, Boston, Nueva York, Chicago, San Francisco, Charlotte, Los Ángeles, Dallas, Atlanta, Houston, New Orleans, McAllen y Miami.
Orientación legal tras el fin del TPS
Además de los trámites consulares, el embajador de Honduras en Washington, Roberto Flores Bermúdez, informó que la representación hondureña cuenta con un grupo de abogados que brinda orientación a los compatriotas afectados, debido a que las posibilidades migratorias deben analizarse individualmente.
La recomendación de Cancillería ha sido evitar decisiones precipitadas y buscar asesoría legal antes de firmar documentos o abandonar Estados Unidos, pues la terminación del TPS no significa que todos los beneficiarios tengan exactamente la misma situación migratoria.
Qué está haciendo Honduras por los afectados
En junio, el Gobierno hondureño anunció una agenda diplomática y técnica de negociación con Estados Unidos. Cancillería informó entonces que solicitaría una audiencia de urgencia con autoridades del DHS y plantearía un período de gracia que permitiera a los hondureños ordenar sus asuntos migratorios, familiares, laborales, educativos y patrimoniales.
Posteriormente, el presidente Nasry Asfura solicitó al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, una salida humanitaria y ordenada para los hondureños afectados, tomando en consideración que muchos llevan más de 20 años establecidos en Estados Unidos.
Sin embargo, el escenario público ya no muestra el mismo énfasis inicial en una negociación destinada a lograr la permanencia del TPS. El propio embajador Flores Bermúdez reconoció que, aunque Honduras mantiene optimismo, revertir la decisión de la administración Trump es difícil.
Reintegración de hondureños que regresen al país
La defensora de los derechos de los migrantes Itsmania Platero sostiene que todavía existe espacio político para continuar las gestiones y recordó que Asfura solicitó que cualquier salida de los beneficiarios se produzca de manera gradual. Según Platero, hasta ahora no existe respuesta a esa petición.
Por ello, más que hablar actualmente de una negociación que garantice una nueva extensión del TPS, las acciones conocidas públicamente apuntan a tres frentes: asesoría legal, documentación consular y preparación para la reintegración de quienes eventualmente regresen a Honduras.
El reto para el país no se limita a recibir a los retornados, sino a ofrecer oportunidades de empleo, apoyo psicológico, acceso a servicios básicos y mecanismos reales de reinserción para familias que han construido su vida en Estados Unidos durante décadas.
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