
Tegucigalpa. Las reformas al sector energético han abierto un nuevo frente de confrontación política entre el presidente Nasry Asfura y el dirigente liberal Jorge Cálix, quienes ya dejaron claro que no están dispuestos a respaldar las propuestas del otro.
Ayer, Asfura afirmó que no aceptará la propuesta del Partido Liberal. Este jueves, Cálix respondió que los liberales tampoco aceptan la iniciativa del Poder Ejecutivo, principalmente porque, según explicó, no garantiza que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) continúe siendo pública.
Ante esta diferencia, los liberales presentaron una contrapropuesta, dejando claro que no están dispuestos a votar por una iniciativa con la que no coinciden.
Cálix también lanzó un mensaje directo al mandatario: el Gobierno no puede obligarlos a votar por su propuesta y, si considera que su iniciativa es la solución al problema energético, deberá conseguir los consensos y votos necesarios en el Congreso Nacional.
El pulso entre ambos coloca nuevamente a la ENEE en el centro del debate político. Mientras el Ejecutivo busca impulsar su propia reforma, los liberales exigen garantías sobre la permanencia de la empresa en manos del Estado.
Por ahora, el escenario es claro: Asfura no acepta la propuesta liberal y Cálix tampoco acepta la del Gobierno.
Lo que debía ser un acuerdo para enfrentar la crisis energética comienza a parecerse más a una “causal de divorcio” político, mientras los hondureños siguen esperando soluciones al deteriorado sistema eléctrico.






