
Tegucigalpa. El tráfico de drogas vuelve a poner en alerta a Honduras luego de un nuevo decomiso de gran magnitud registrado en las últimas horas, que evidencia los riesgos que enfrenta el país por su ubicación estratégica como posible ruta para el traslado de estupefacientes hacia otros mercados de la región.
La Policía Nacional interceptó una cisterna que, según las primeras investigaciones, transportaba una millonaria carga de presunta cocaína oculta en depósitos construidos con fondos falsos.
El operativo se desarrolló desde tempranas horas del 27 de agosto, cuando agentes policiales dieron seguimiento al vehículo que circulaba por la carretera CA-13, procedente del departamento de Colón y con destino a Guatemala, utilizando la ruta hacia Corinto, Cortés.
La cisterna fue interceptada en el municipio de El Progreso, Yoro, donde los agentes realizaron una inspección y localizaron varios compartimentos ocultos.
Al abrir los depósitos, las autoridades encontraron más de 60 fardos con presunta cocaína. De acuerdo con las estimaciones preliminares, cada fardo tendría un peso aproximado de 30 kilogramos, por lo que el cargamento podría superar una tonelada de droga.
Sin embargo, las autoridades mantienen el proceso de registro y pesaje para establecer con precisión la cantidad total incautada.

Una ruta que vuelve a generar preocupación
El hallazgo vuelve a colocar sobre la mesa la preocupación por el uso del territorio hondureño para el trasiego de drogas con destino a otros países de Centroamérica.
La ruta seguida por el vehículo desde Colón hacia la zona norte y posteriormente con dirección a Guatemala evidencia el desafío que enfrentan los cuerpos de seguridad para controlar las principales carreteras y corredores utilizados para el transporte de mercancías ilícitas.
Más allá de la cantidad de droga decomisada, el caso plantea interrogantes sobre cómo ingresó el cargamento al país, quiénes están detrás de la operación y qué estructuras criminales podrían estar utilizando Honduras como territorio de tránsito.
La Policía Nacional mantiene las investigaciones para determinar la procedencia de la droga, identificar a los responsables y establecer si existen otras personas involucradas en esta operación.
El decomiso constituye un nuevo golpe al narcotráfico, pero también representa una señal de alerta: las grandes cantidades de droga que continúan siendo movilizadas por territorio hondureño demuestran que la lucha contra el crimen organizado sigue siendo uno de los principales desafíos de seguridad para el país.






