septiembre 26, 2026
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La prolongada sequía afecta a productores de varias regiones del país y amenaza la seguridad alimentaria de millones de personas.

Tegucigalpa, Honduras. La prolongada falta de lluvia está golpeando con fuerza al campo hondureño. Productores de varias zonas del país reportan pérdidas en cultivos, escasez de agua, reducción de pastizales y muerte de ganado.

Daños en cultivos

Uno de los municipios más afectados es Gualcinse, Lempira, donde las autoridades declararon emergencia tras reportar daños en aproximadamente 1,400 manzanas de maíz, 520 de frijol, 200 de maicillo y 650 de pasto.

En Sabanagrande y Lepaterique, Francisco Morazán, productores también han denunciado pérdidas severas en parcelas de maíz y frijol. Algunas familias aseguran haber perdido inversiones de hasta 30 mil lempiras debido a la falta de lluvia.

La sequía amenaza la seguridad alimentaria

La crisis también amenaza la seguridad alimentaria. Un análisis del IPC estima que alrededor de 1.8 millones de personas podrían enfrentar, entre agosto y octubre, condiciones de inseguridad alimentaria aguda en Fase 3 o superior.

La reducción de las cosechas podría afectar el abastecimiento y elevar los precios de productos básicos, aumentando la presión económica sobre miles de familias hondureñas.

El ganado también sufre

La falta de agua y alimento también está provocando graves pérdidas en el sector ganadero. En Yoro, productores reportan la muerte de aproximadamente 400 cabezas de ganado, mientras más de 29 mil familias estarían afectadas por la sequía.

En San Antonio de Flores, Choluteca, se han reportado más de 100 reses muertas desde febrero por falta de agua y alimento. Dirigentes ganaderos advierten que la cifra podría ser mayor en otras zonas del sur del país.

Ante esta situación, el Gobierno ha anunciado medidas de asistencia, incentivos y apoyo a los productores, además de acciones para garantizar alimento para el ganado.

Sin embargo, la preocupación continúa creciendo entre las comunidades afectadas. La sequía ya no impacta únicamente al campo: también puede repercutir en el abastecimiento, los precios de los alimentos y la economía de miles de familias.

Mientras las lluvias siguen sin llegar de manera regular, productores y autoridades enfrentan el desafío de contener los daños y evitar que la crisis se profundice.

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