octubre 15, 2026
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El director del CENAOS sostiene que las precipitaciones recientes responden a procesos naturales y advierte que la efectividad de la modificación artificial de las nubes continúa siendo difícil de comprobar científicamente.

TEGUCIGALPA.— El director del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (CENAOS), Francisco Argeñal, señaló que resulta difícil determinar cuánto de las lluvias registradas en Honduras puede atribuirse a procesos naturales y cuánto, eventualmente, a las técnicas de estimulación artificial de nubes.

En declaraciones sobre las precipitaciones que han afectado distintas regiones del país, el especialista explicó que los fenómenos meteorológicos presentan una dinámica compleja, especialmente en las nubes tropicales, lo que dificulta establecer con certeza los efectos de una intervención artificial.

“Es difícil discriminar qué se debe al proceso natural o a un proceso artificial”, expresó Argeñal al referirse a los desafíos científicos que implica evaluar la siembra de nubes.

El funcionario mencionó como ejemplos las crecidas del río Ulúa y el nivel del lago de Yojoa, fenómenos que, según explicó, deben analizarse considerando los procesos naturales que intervienen en el comportamiento de las precipitaciones y los cuerpos de agua.

Efectividad de la siembra de nubes sigue bajo análisis

Argeñal manifestó que, aunque la estimulación artificial de nubes se basa en principios físicos y químicos, demostrar su efectividad y cuantificar el incremento de las precipitaciones representa un desafío científico.

Según sus declaraciones, algunas afirmaciones sobre aumentos de lluvia de hasta un 60 % deben contrastarse con la literatura científica y con estudios que permitan medir los resultados mediante observaciones, sensores remotos y análisis estadísticos.

El especialista sostuvo que las nubes tropicales presentan movimientos complejos y difíciles de modelar, por lo que no es sencillo determinar si una precipitación específica fue consecuencia de condiciones meteorológicas naturales o de una intervención artificial.

En ese sentido, subrayó la importancia de contar con mediciones y evaluaciones científicas que permitan establecer resultados verificables, en lugar de atribuir automáticamente las lluvias intensas a la modificación artificial del tiempo.

Las lluvias intensas no prueban una intervención artificial

El director de CENAOS también hizo referencia a las lluvias intensas registradas en sectores del norte de Tegucigalpa y Comayagüela, así como a las precipitaciones ocurridas en otras zonas del país.

Explicó que este tipo de eventos puede producirse como parte de la dinámica atmosférica natural, por lo que su intensidad no constituye, por sí sola, una prueba de que se hayan utilizado técnicas de estimulación de nubes.

La distinción resulta importante en un contexto en el que Honduras ha enfrentado preocupación por la disponibilidad de agua, los períodos de sequía y los efectos de fenómenos climáticos sobre las actividades agrícolas y el abastecimiento de las comunidades.

Una medida ante la preocupación por la sequía

Argeñal indicó que las iniciativas para estimular artificialmente las lluvias surgieron en medio de la preocupación por la falta de precipitaciones registrada antes del 15 de septiembre y las proyecciones asociadas al fenómeno de El Niño.

Según explicó, ante la incertidumbre sobre la evolución de las condiciones climáticas y el riesgo de una crisis hídrica, algunos sectores consideraron necesario explorar alternativas para enfrentar la situación.

El funcionario señaló que la modificación artificial del tiempo se utiliza o se ha explorado en distintos países, aunque los resultados y las condiciones de aplicación deben evaluarse de acuerdo con la evidencia científica disponible.

En relación con los recursos económicos destinados a estas iniciativas, mencionó una inversión de la empresa privada que, de acuerdo con sus declaraciones, rondaría los 600,000 dólares. Esta cifra requiere confirmación mediante información oficial sobre el monto, el financiamiento y el alcance del proyecto.

La necesidad de medir los resultados

El titular de CENAOS enfatizó que el principal desafío consiste en determinar si las precipitaciones observadas durante el período de intervención pueden atribuirse, al menos parcialmente, a la estimulación artificial de nubes.

La evaluación requiere comparar las lluvias registradas con las condiciones meteorológicas esperadas en ausencia de intervención, además de disponer de datos suficientes para analizar los resultados.

La siembra de nubes no permite controlar de manera directa y precisa la trayectoria de los ciclones tropicales ni otros fenómenos atmosféricos complejos. Por ello, cualquier afirmación sobre sus efectos debe sustentarse en estudios y mediciones verificables.

En medio de las interrogantes sobre el uso de esta tecnología en Honduras, las declaraciones de Francisco Argeñal ponen de relieve la importancia de la investigación científica, la transparencia en el uso de los recursos y la evaluación objetiva de las medidas adoptadas para enfrentar la sequía.

El reto para el país será determinar, con evidencia y seguimiento técnico, si estas intervenciones generan beneficios medibles y si representan una alternativa eficaz dentro de las estrategias para gestionar el agua y responder a la variabilidad climática.

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