
La iniciativa avanza en su tercer debate sin que se haya producido la discusión artículo por artículo, mientras crecen los cuestionamientos sobre una posible privatización del sistema eléctrico
Tegucigalpa, Honduras.— El Congreso Nacional se encuentra a las puertas de aprobar una nueva Ley de Energía que ha encendido las alarmas entre sectores que advierten que el nuevo marco legal podría abrir la puerta a una mayor participación privada y a una eventual privatización del servicio eléctrico en Honduras.
El proyecto continúa este lunes en la lectura de su tercer debate, paso previo a su eventual aprobación por el pleno.
Sin embargo, el proceso legislativo ya genera fuertes cuestionamientos. La iniciativa avanza sin que hasta ahora se haya producido una discusión detallada artículo por artículo, lo que limita el debate público sobre una legislación que podría modificar de manera significativa el funcionamiento del sector energético.
A esto se suma otro elemento que ha provocado críticas: la eventual votación se realizaría a mano alzada, debido a que el sistema electrónico de votación no estaría siendo utilizado por el Congreso Nacional durante la actual administración.
De concretarse la aprobación mediante este mecanismo, nuevamente quedaría en entredicho la posibilidad de que la ciudadanía conozca de manera individual qué diputados respaldaron la nueva legislación.
¿Quiénes levantarán la mano?
Las bancadas mayoritarias de los partidos Liberal y Nacional tendrían un papel determinante para que el proyecto alcance los votos necesarios.
La preocupación de sectores críticos es que los hondureños terminen conociendo el resultado general de la votación, pero no necesariamente el nombre de cada diputado que decidió respaldar una reforma de semejante impacto para el país.
La discusión adquiere mayor relevancia porque se trata de un servicio estratégico. Cualquier cambio en las reglas de generación, transmisión, distribución y comercialización de electricidad puede tener consecuencias directas sobre las tarifas, la inversión y el control del sistema energético nacional.
Mientras el Congreso avanza con el tercer debate, también crece la exigencia de que los diputados expliquen públicamente qué contiene la nueva Ley de Energía, qué participación tendrá el sector privado y cuáles serán las garantías para evitar que el servicio eléctrico termine sometido exclusivamente a intereses comerciales.
Por ahora, la ley todavía no está aprobada.
Pero el Congreso está a punto de decidir.
Y si finalmente los diputados levantan la mano para darle luz verde, quedará una pregunta inevitable sobre la mesa:
¿Quiénes fueron los diputados que votaron a favor?







